Archivo diario: octubre 4, 2008

Vivir más pero no Mejor

Vivir más no implica vivir mejor

Vivir más no implica vivir mejor

Esperanzadoras noticias para el ser humano. La comunidad científica, la comunidad mediática o la comunidad médica, han acordado que los retoños nacidos a partir del año 2000 podrán alcanzar los cien veranos.

Una alegría desmesurada, la gente no habla de otra cosa. Después de oír las cifras mareantes sobre la crisis, saber que los gobiernos invierten en salud, es gratificante.

Tenemos explotación infantil, sexual, laboral, guerras, violaciones, enfermedades incurables, hambruna, etc. En el mejor de los casos, en el primer mundo, ancianos abandonados en las gasolineras, encerrados en asilos penosos, presos de la soledad y el olvido. Y un sinfín de historias tristemente deshumanizadas.

Quizás lo más duro sea el sufrimiento durante las largas enfermedades, sin tratamientos específicos para el dolor, sin lugares específicos para estos casos, sin terapias ni planes específicos para el futuro de dichas personas.

En ciertos hospitales existen salas de P.S. (Problema Social). Antaño tuve el honor de compartir habitación con uno de ellos. Un viejito que vivía solo en un pisito lleno de humedades, de un edificio sin ascensor y en un barrio marginal. El protocolo es, una vez decidida su falta de autonomía, derivarlo a un centro asistencial para ancianos. El viejito tenía una hermana viejita por toda familia. A ésta, que venía todos los días a verle, el gobierno le quitó la mitad de su pensión como pago por la manutención para su hermano viejito. Además de separarlos, la pobre viejita quedó más pobre aún.

Al viejito lo trasladaron en una ambulancia a 80 kilómetros de su antigua cueva, a la hermana ir a verle le costaría fatiga y dinero. El vínculo quebró por imposición de bienestar social.

Todos conocemos casos similares (Bueno, hay gente que cree que esto no pasa), podría pasarme el día haciendo una recalificación por países, colores y culturas. Porque en todos lados cuecen habas.

¿Cien años? Tengo una pregunta. Dada la avidez de los mercados bursátiles y la ilógica matemática por el producto ¿Podría poner a la venta algunos de mis años?

Ni en Macondo quisiera yo vivir cien años. Que les pregunten a los vampiros que opinan sobre la inmortalidad que hasta un tal Borges se pronunció al respecto.

En resumen, se invierte en vivir más pero no mejor. Así dispondremos de más tiempo para sufrir las enfermedades más atroces (Alzheimer, cáncer, sida, etc.), acomodados en sillas móviles con grandes botones numerados, alimentados por sueros y cucharaditas de papillas, ataviados con pañales, viendo con vertiginoso pánico como nuestros genéticamente sanos bisnietos juegan a vivir.

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